10 de mayo del 2015

Felipe Calderón Hinojosa regresa a la escena política.

El empanizado ha de pensar que los más de 150 mil muertos en su sexenio son fáciles de olvidar al igual que la escalada de corruptelas sucedidas en la infausta decena trágica.

El infausto decide, en mala hora, acabar con la tradición de los ex presidentes de la República que se mantenían al margen de la vida política nacional o se exiliaban en el extranjero, para andar en campaña por el país en respaldo de los candidatos panistas, pese al distanciamiento que hay con el actual dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero.

Rápido, muy rápido, le dio amnesia.

Olvidó que el retorno del PRI a Los Pinos se origina por el repudio ciudadano a su gestión, por sus abusos de poder, ese baño de sangre por toda la república y su fama de borrachín.

Después de su paso por la Universidad de Harvard al cierre de su sexenio en diciembre de 2012, el ex presidente Calderón, que lo único que mal sabe es tocar la guitarra y recordar al “Hijo desobediente”, regresa a la vida política de México acudiendo a siete actos de campaña de diversos candidatos panistas en Guerrero, Jalisco, Michoacán, Yucatán, Baja California Sur, Querétaro y San Luis Potosí.

Ya mismo, el pasado sábado acudió a la plaza de Toros de Matehuala, en el estado potosino, para apoyar a la abanderada panista al gobierno estatal, Sonia Mendoza, subió a las gradas y como en sus tiempos de campaña, saludó de mano a decenas de personas, se tomó selfies y hasta montó a caballo.

Las huestes, por supuesto eran afines: controladas y pagadas.

En este contexto, Calderón grita que en la contienda electoral acompañará a los candidatos del PAN a las gubernaturas “porque van a ganar el 7 de junio”.

Menciona además que volverá a Michoacán a apoyar a su hermana, Luisa María ‘Cocoa’ Calderón. Esta chocolatosa señora es la segunda vez que va por el bastión michoacano en donde ha sido señalada por sus vínculos con la delincuencia organizada. Así, el adalid en la lucha contra los malos se hace de la vista gorda con la consanguínea.

En el caso de Calderón se llega, guardada proporción, al extremo de lo que vivió Lázaro Cárdenas del Río, sobre todo al arranque de su gobierno, cuando se hizo famosa una frase de la sabiduría popular, acuñada años antes: “aquí vive el presidente, y el que gobierna, vive enfrente”.

Se referían al fundador del PRI, Plutarco Elías Calles, quien al término de su mandato, en 1928, y tras la muerte de Álvaro Obregón, mantuvo su poder, sobre todo con Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez.

Pero a Cárdenas se le acabó la paciencia y expulsó del país a Calles y arremetió contra gobernadores callistas, en una limpia memorable.

Así, Calderón regresa al escenario público acaso considerando que el presidente Enrique Peña Nieto no está en su mejor momento y que el pueblo olvida. Busca reivindicarse, mostrar que no es un apestado y que puede presentarse en público, él y su esposa, porque no es Calderón solo, son los dos.

Calderón dijo: ‘me voy a estar presentando en público y no me voy a esconder, como sí lo hizo (Carlos) Salinas’ (quien se fue a vivir a Irlanda)”.

Escupe para arriba porque él sí se fue al exilio al término de su mandato so pretexto de una cátedra en donde solo asistían 8 alumnos, para regresar cuatro años después.

En el fondo lo que busca Calderón es recoger lo que queda del Partido Acción Nacional, reconstruirlo y sentar la plataforma de la Hilary Clinton de Zacazanapan, su esposa Margarita Zavala, para llevarla a la Presidencia de la República.

Antes desearía conservar y reactivar espacios dentro del PAN ahora que está por sucederse la disputa de la presidencia nacional del PAN a sucederse en los próximos meses.

La misma Zavala ya hizo público en Veracruz hace unas semanas que iría “en su momento” por la presidencia del CEN del PAN. Calderón está usando sus influencias y sus seguidores para apoyarla y no perder el centro del partido.

A la señora Zavala se le ha querido forjar una imagen al estilo Michelle Obama y la propia señora Clinton. El tema, sin embargo, no acaba de cuajar. Su falta de carisma, capacidad oratoria y virtudes escondidas hacen imposible su posicionamiento.

El tema, sin embargo, es el extraño retorno de Felipe Calderón al juego de la política nacional mismo que está por esperar la respuesta del aparato federal hoy en territorio priista.

No vaya a ser que en cualquier momento le finquen responsabilidades civiles o penales.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo