22 de agosto del 2014

Los Yunes, los rojos y los azules, no tienen reposo; cualquier rendija que se abre es buena para ganar espacios mediáticos, para golpear al gobernador Javier Duarte y para encaramarse en una circunstancia política, que aun cuando no les es favorables, van por el arrebato del poder.

Miguel Angel Yunes Linares lleva casi tres décadas peleando por lo mismo. Termina haciéndose viejo, pero con una esperanza que todos los días se renueva. Sabe que no será, pero lucha en un afán enfermizo por un día ser el gobernador de una tierra que lo desprecia.

Héctor Yunes Landa ha empeñado su vida por lo mismo. Juega y pierde. Vuelve a jugar y vuelve a perder. Y después de toda una vida política en la ciudad de México al lado de Manlio Fabio Beltrones, regresa –a finales del alemanismo- cilindreado por un grupo de poder federal decantado, en plena decadencia, al cual le anima que su cachorro, ya sexagenario, pudiera sacarse la lotería veracruzana. Héctor, engallado, dice que va arriba en sus encuestas y que Enrique Peña Nieto se decidirá por él.

Pepe, el novato de la familia, que mas bien es paisano del clan, viene de descalabro tras descalabro. Fidel Herrera jugó con él y ahora el destino manifiesto cuando se le veía con la candidatura en la bolsa, diferentes caminos de la política veracruzana se enfilan por una gubernatura de transición de dos años. Pepe Yunes Zorrilla prácticamente se tuvo prácticamente que detener en su pre campaña y manifestar su rotundo rechazo a la homologación electoral estatal con la federal y esperar tiempos mejores.

Los hijos de Miguel Angel, dos de tres, Fernando pasándola super en el Senado y Miguel Angel junior haciendo y deshaciendo, por segunda ocasión, lo que le da la gana con el presupuesto considerando que ya en su anterior paso por la alcaldía le dejó a los boqueños un adeudo de 22 millones de pesos y hoy, a 8 meses de gestión, ya lo llaman por cinco millones.

Bueno, pues todo este clan de primos, hijos y paisanos, incluyendo a Don Pepe, el papá del Senador, ya se pusieron de acuerdo. Van a trabajar juntos, en bloque, como secta, para derribar al PRI y ganar tan importante plaza que es este rico y generoso estado.

Van por todo y con todo. Hay quien afirma que es el llamado de la sangre y por el contrario hay quien sostiene que es la lucha por el poder, sin dejar de escuchar a la fidelidad que argumenta que a los amigos del jefe Fidel hay que combatirlos con la misma fiereza hasta desparecerlos.

El pleito en esas circunstancias ya es legendario. Se aproxima el 2015 y Yunes Linares, si es que antes no lo meten a la cárcel buscará una diputación plurinominal para desde ahí catapultarse al gobierno de Veracruz.

En el 2016 los Yunes se han planteado la estrategia de unirse plegados al PAN; sumar sus capitales políticos y empujar a uno de ellos que sería Pepe, acaso Héctor, tal vez Miguel y para la siguiente –en 2022- dejarle la herencia a los hijos Fernando y Miguel Angel junior. Total, ya con el poder en las manos va a estar difícil que lo suelten.

En fin, cada quien su infierno.

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