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19 de diciembre del 2014

Sabemos que después de mantener una dieta saludable y realizar ejercicio perdemos peso, pero ¿exactamente qué le sucede a la grasa? A diferencia de lo que se pensaba, un nuevo estudio demuestra que la mayoría es… exhalada. 

Cuando consumimos un exceso de carbohidratos o proteínas, el cuerpo lo almacena en forma de grasa. Específicamente, como moléculas de triglicéridos, las cuales consisten de tres átomos: carbón, hidrógeno y oxígeno. Para que una persona pierda peso, estos triglicéridos deben descomponerse en sus componentes básicos, un proceso conocido como oxidación.

Los investigadores Ruben Meerman y Andrew Brown, de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, han desmentido algunos conceptos erróneos. La grasa no se “convierte” simplemente en energía o calor, y no se rompe en partes más pequeñas que son excretadas, aseguran. 

Cuando se “quema la grasa”, es decir, que se oxida un triglicérido, el proceso consume varias de las moléculas de oxígeno mientras produce dióxido de carbono (CO2) y agua (H2O). Durante la pérdida de peso, el 84% de la grasa se transforma en dióxido de carbono y abandona el cuerpo a través de los pulmones, mediante la exhalación. El 16% restante se vuelve agua y es eliminada a través del sudor, la orina y otros fluidos corporales. 

El estudio demuestra que los pulmones son el órgano excretor principal responsable de la pérdida de peso. Pese al descubrimiento, los científicos recalcan que la fórmula para bajar de peso siempre ha sido la misma: ya sea consumir menos carbón o realizar más ejercicio para eliminar mayores cantidades de carbón del cuerpo. 

 

 

fuente:  muyinteresante.com