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04 de mayo del 2015

Con sus calles empedradas y el correr constante del agua, el tradicional barrio de Xallitic, ubicado entre las calles Lucio y Madero, en el Centro Histórico de Xalapa, invita a pasear y a recordar la historia de la ciudad. 

 

Los asentamientos humanos de esta zona datan de la época prehispánica, cuando los indígenas totonacas decidieron establecerse en este pequeño valle atraídos por el agua cristalina que brotaba de su manantial.

 

Durante la colonia, pasó a denominarse Barrio de Xallitic, nombre con el que se conoce hasta nuestros días. En el siglo XVIII se registró un importante evento que cambió para siempre la vida de los habitantes de esta área, puesto que se construyó una cisterna para almacenar el agua procedente del manantial, disminuyendo la humedad que este creaba en las casas.

 

Posteriormente, se desvió agua a la fuente que alimenta el conjunto de lavaderos que fueron construidos en el siglo XIX y  que aún hoy en día pueden observar los visitantes de la capital veracruzana.

 

No fue hasta 1962 que se construyó el impresionante puente que hoy atraviesan diariamente los xalapeños, desde el cual se puede apreciar una extraordinaria vista panorámica. En cierta forma, esta obra separó el barrio de la ciudad, convirtiéndolo en un lugar tranquilo y especial, por el que no parece pasar el tiempo.

 

El puente, conformado por cuatro arcos de medio punto, no sólo sirve como paso vehicular, el espacio bajo sus amplios pilares se ha convertido en un punto de encuentro de la cultura xalapeña, donde continuamente se organizan fiestas y verbenas.

 

El tiempo ha hecho que Xallitic se convierta en un espacio de convivencia familiar, con hermosas fuentes y jardines, en el que sus vecinos ostentan un claro sentido de unidad y pertenencia, prueba de ello es la recuperación del  tradicional nacimiento navideño, del cual pueden disfrutar todos los ciudadanos y turistas.