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11 de mayo del 2015

El Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia recuerda que cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido de forma reiterada entre alumnos, se denomina acoso escolar o bullying, una práctica preocupante que debemos combatir entre todos, puesto que causa secuelas psicológicas.

 

El bullying es una conducta violenta o agresiva que se repite y que se da de manera constante; es intencional, puesto que las agresiones buscan provocar un daño, e intervienen tres actores principalmente, las víctimas, los agresores y los testigos (alumnos o docentes de la escuela que observan las agresiones).

 

Existen diferentes tipos de acoso escolar, como el físico, cuando hay golpes, empujones o se organizan para golpear al acosado; ciberbullying, que consiste en molestar a alguien través de Internet, específicamente en páginas web, blogs, mensajes o correos electrónicos; exclusión social, cuando se ignora, se aísla y se excluye a un compañero de clases; verbal, cuando se insulta y menosprecia al escolar en público, y psicológico, si existen persecución, intimidación, manipulación, chantaje y amenazas.

 

Algunas señales de que su hijo vive acoso en la escuela pueden ser que sus compañeros le han puesto apodos ofensivos o que lo hacen sentir mal; constantemente lo ponen en ridículo; pierde sus libros, su dinero y otras cosas; no le gusta salir al receso, y busca quedarse cerca del profesor o de otros adultos.

 

Otras señales son los constantes moretones, heridas, cortadas, arañazos o ropa rota; se siente inseguro, tiene miedo y se pone muy nerviosa o nervioso; está triste y preocupado; no tiene amigos y está solo todo el tiempo; tiene miedo de ir a la escuela; ha perdido el interés por el trabajo escolar; ha bajado sus calificaciones, y cambia constantemente las rutas por las que va o regresa de la escuela.

 

Si detecta que su hijo o hija es acosado reconozca que tienen un problema, hable con el niño y con sus amigos, maestros y familiares para saber que está pasando; dele seguridad, hágalo sentir que su familia lo protege y que puede confiar en usted; juntos busquen una solución solicitando apoyo a los maestros o especialistas, y si es necesario busque apoyo psicológico.