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29 de noviembre del 2014

La posibilidad de traer de nuevo a la vida a un mamut, una especie extinta hace 10.000 años, o al menos, crear una quimera que se le parezca, está más cerca gracias al descubrimiento en la isla de Liajovski, en la costa del noreste de Rusia, del especimen mejor conservado que jamás haya sido encontrado. La autopsia del mamut de 28.000 años de edad (en un principio se creyó que era mucho mas antiguo, de 40.000 años) ha revelado la existencia de carne en un estado sorprendentemente fresco que podría contener ADN intacto suficiente para hacer posible la clonación.

Según informa la web del Museo de Historia Natural de Londres, los científicos todavía llevan a cabo pruebas en todo el cuerpo del mamut para comprobar si pueden obtener células que contengan el genoma completo, el código genético necesario para construir un organismo.

El mamut, apodado «Buttercup», fue descubierto en 2013 oculto en el permafrost. La carne estaba muy bien conservada y, para gran sorpresa de todos, rezumaba un líquido rojo oscuro cuando los científicos la cortaron. La noticia dio la vuelta al mundo. Una autopsia realizada por la firma surcoreana Sooam Biotech Research Foundation y en la que ha participado Tori Herridge, paleobióloga del museo británico, entre otros científicos, confirmó que ese líquido era sangre.

«Como paleontólogo, normalmente tiene que imaginar a los animales extintos con los que trabajas -dice Herridge-, así que encontrarme cara a cara con un mamut y sentir el resbaladizo, húmedo y, francamente, bastante maloliente hígado, cuenta como una de las experiencias más increíbles de mi vida».

La sangre no fue el único hallazgo notable de la autopsia. Los análisis de los colmillos del mamut revelaron que era una hembra que había pasado por al menos ocho partos exitosos.

Las tasas de crecimiento del colmillo dependen de si la hembra está embarazada o en período de lactancia, y por los colmillos de «Buttercup», el equipo fue capaz de saber que por lo menos una de sus crías había muerto.

El análisis de sus dientes muestra que «Buttercup» murió a los cincuenta años. Los dientes molares de mamuts y elefantes, que están estrechamente relacionados, son reemplazados seis veces a lo largo de sus vidas. Una vez que el último conjunto se va desgastando, el animal generalmente muere de hambre.

Sin embargo, esta mamut llegó al final antes de tiempo de una forma trágica al quedar atrapada en una turbera y ser devorada viva por los depredadores. A pesar de su brutal muerte, el animal quedó increíblemente bien conservado, por un medio ambiente libre de oxígeno gracias a la turbera y el proceso de congelación.

«La información obtenida de la autopsia de «Buttercup» acerca de su vida y muerte, y los descubrimientos futuros que vendrán de los análisis de sus músculos y órganos internos, se sumarán a nuestra comprensión de estas magníficas bestias de la Edad de Hielo», dice Herridge.

Un debate ético
Aunque ahora estamos más cerca de convertir en realidad resucitar a un mamut, Herridge cree que quizás no es una buena idea. «Dudo de que haya muchas personas en el mundo a las que les gustaría ver un mamut lanudo en la vida real tanto como a mí. Y sin embargo, creo que la clonación sería éticamente dudosa», escribió en un artículo para el diario británico The Guardian esta semana.

Una de las principales objeciones a la clonación del mamut es el hecho de que se necesitarían elefantes asiáticos, en peligro de extinción, para dar a luz un bebé mamut vivo. Y es probable que haga falta experimentar con muchos ejemplares antes del primer nacimiento exitoso.

«¿El beneficio potencial para la humanidad de la clonación de un mamut es mayor que el sufrimiento que una madre de alquiler de elefante asiático podría experimentar? Todavía tengo que escuchar un argumento convincente para eso», apuntaba el investigador. «Así que, ¿por qué deberíamos clonar un mamut? ¿Porque sería genial ver a uno? Me temo que eso no es suficiente», añadía.

Además, muchos investigadores sostienen que el resultado no sería un mamut clonado, sino un trabajo de ingeniería genética que, como mucho, daría paso a una especie de quimera relacionada con el animal extinto.

 

Fuente: abc.es