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06 de mayo del 2015

Xalapa, Ver., 06 de mayo de 2015.- El Panteón 5 de febrero, construido en 1831, muestra el reflejo de la historia de la capital veracruzana, puesto que entre sus tumbas podemos encontrar los nombres de xalapeños y mexicanos ilustres, que con su intervención ayudaron a construir el país que hoy disfrutamos.

Durante 183 años se pudieron enterrar cuerpos en este espacio histórico y, por decreto presidencial, se convirtió en patrimonio histórico desde 1986, por lo que está cerrado para inhumaciones pero sigue abierto a las visitas. Con sus bellas tumbas y mausoleos, el panteón se convirtió en un catálogo de cómo era la ciudad y señala cuáles eran las familias destacadas en ese momento.

El historiador Ángel Rafael Martínez Alarcón explica que se convirtió en el primer panteón civil de la ciudad, porque hasta 1859 era la iglesia la que se encargaba de controlar los cementerios, pero con las Reformas de Juárez se le quita  el control a la religión sobre este tipo de espacios.

La situación del panteón, ubicado en la calle 5 de febrero esquina con la avenida 20 de noviembre, nos da una idea de lo pequeño que era Xalapa a inicios del siglo XIX, puesto que los cementerios siempre se ubicaban al exterior de la ciudad por cuestiones de salud.

Con placas en chino, árabe, inglés, francés y ruso, este cementerio histórico refleja la cantidad de extranjeros que convirtieron a Xalapa en su ciudad, debido a la belleza propia de la ciudad y a su benigno clima.

Entre los personajes históricos enterrados en sus tumbas destacan el general Juan de la Luz Enríquez, quien se desempeñó como Gobernador del Estado de Veracruz durante dos mandatos y participó en la Batalla de 5 de mayo contra los franceses; Pantaleón Serdán,  dueño de la fábrica textil de El Dique; Sebastián Camacho, que fue también Gobernador de Veracruz, y Enrique C. Rébsamen, fundador de la Escuela Normal Veracruzana.

Destaca especialmente la tumba del obispo Rafael Guízar y Valencia, que muere en 1938 y se entierra en una tumba prestada por los padres Meza y Meza. Al ser exhumado en 1950 se encontró su cadáver incorrupto, por lo que su cuerpo fue trasladado a la Catedral de esa ciudad.

El visitante también podrá encontrar en el Panteón 5 de febrero el monumento a los mártires del 28 de agosto y las tumbas de Antonio María de Rivera, Enrique César Velarde, Abraham Bouchez, Justo Fernández López, Carlos Lenox Kennedy y Esther Bouchez de Cánovas.